Los bosques de Sakana y Urbasa son un paraíso para los aficionados a la micología. Cada otoño, los suelos de hayedos y robledales se llenan de setas y hongos que, además de ser un manjar gastronómico, forman parte del ecosistema natural de la región.
Entre las variedades más apreciadas se encuentran los boletus, níscalos, perretxikos y amanitas, aunque es importante conocerlas bien para evitar recolectar especies tóxicas. Por ello, muchos visitantes optan por participar en rutas guiadas donde expertos micólogos enseñan a identificar y recolectar de manera segura.
El turismo micológico no solo se trata de recoger setas, sino también de disfrutar de una experiencia en plena naturaleza. Recorrer los bosques con la cesta en mano, respirar el aire puro y aprender sobre el ecosistema de Sakana es una forma única de conectar con el entorno.
Además, la gastronomía local aprovecha al máximo estos productos de temporada. Muchos restaurantes de la zona ofrecen menús especiales con platos a base de setas, como revueltos, guisos y arroces, permitiendo a los visitantes degustar el auténtico sabor de los hongos de Urbasa.
Desde Barandi Urbasa, se pueden organizar salidas micológicas y descubrir la riqueza natural de la región con total comodidad.


